Jhonny Silva Gómez
Abogado especialista Derecho Minero
En un debate organizado por una de las principales redes televisivas del país, los candidatos a la presidencia Manfred Reyes Villa, Samuel Doria Medina y Jorge “Tuto” Quiroga coincidieron al afirmar que Bolivia apenas exporta minerales por $us 5.200 millones anuales, mientras Chile lo hace por $us 55.000 millones y Perú, por $us 42.000 millones.
Esas cifras reflejan claramente que la minería boliviana, que debería ser más desarrollada por ser mucho más antigua y de mayor tradición que las de los países mencionados, está rezagada, debido a la falta de políticas de fortalecimiento de este rubro, que no fue atendido ni administrado adecuadamente por los diferentes gobernantes que tuvo el país.
Hay aspectos que llaman la atención, porque reflejan el absoluto desinterés y descuido de las autoridades nacionales, no solo del Ejecutivo, sino también del Legislativo del país en la minería, un rubro que podría salvar a Bolivia de la crisis actual.
A manera de ejemplo, solo mencionaremos el caso de la propuesta de las cooperativas mineras auríferas de pagar impuestos por el 4,8%, presentada al gobierno -como parte del pliego petitorio del sector- en 2022.
Resulta que desde 2022 existe la posibilidad de que Bolivia reciba ingresos significativos por concepto de impuestos de las cooperativas mineras auríferas, pero ninguna autoridad, ni diputado o senador, le tomó la palabra a los representantes de ese sector, para trabajar en el proyecto de ley correspondiente y hacer que el país reciba los recursos que tanto necesita.
Se debe aclarar que solo un ministro: el de Minería, Alejandro Santos, luego de asumir el cargo en 2024 y a insistencia de los periodistas, trabajó en el proyecto de ley para que las cooperativas mineras auríferas paguen impuestos, luego presentó el mismo a la Asamblea Legislativa Plurinacional, donde –según dijo- la propuesta “sigue durmiendo”, sin avanzar.
Una vez más, surge un claro indicador de la negligencia, falta de interés y ausencia de ganas de trabajar de autoridades, diputados y senadores, que no pueden procesar un proyecto de ley, ni presionan para que el mismo avance; pese a la urgencia de conseguir ingresos en esta complicada crisis que atraviesa Bolivia y afecta a todos los bolivianos.
Para coronar estas permanentes muestras de desinterés de los que manejan el Estado, recientemente lo mismo demostraron los que quieren ser gobernantes, cuando la Federación Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia organizó un foro para que los candidatos a la presidencia expliquen cómo impulsarán a la minería nacional y ninguno de los presidenciables aceptó la invitación para participar en ese evento.
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