Bolivia celebra, este 6 de agosto, 200 años de vida independiente, de lucha, de momentos muy duros, de grandes satisfacciones y de esfuerzo.
Es diversa, rica, hermosa y sorprendente en su multiculturalidad, recursos naturales, variada geografía, tradiciones, historia y multifacéticas realidades.
Entre sus características económicas está la de ser un país minero, rasgo que data incluso de mucho antes de su fundación: desde el descubrimiento del inmenso yacimiento de plata del Cerro Rico de Potosí, en 1545, por Diego Huallpa.
A lo largo de los siglos, la minería ha moldeado la economía, política y sociedad bolivianas, atravesando ciclos de bonanza y crisis; con periodos de auge de la plata y el estaño, y la posterior diversificación hacia otros minerales, como el zinc y oro, este último de gran crecimiento en los últimos años.
La minería fue siempre cuna de grandes personalidades nacionales, líderes mineros que se convirtieron en gestores y artífices de transformaciones históricas, que mejoraron la vida de los bolivianos, especialmente de los sectores más discriminados.
Por los factores mencionados, hablar de los 200 años de historia de Bolivia es también referirse a la minería boliviana.
ÉPOCA COLONIAL
Comienza con el descubrimiento del Cerro en Rico de Potosí, que marcó el inicio de la minería a gran escala en lo que hoy es territorio boliviano, convirtiendo a Bolivia en un importante proveedor de plata para la corona española.
SIGLO XIX
La plata continuaba siendo el principal mineral en el país y era fundamental, pero también se desarrolló la explotación de otros minerales, como el estaño.
SIGLO XX: La plata continuaba
La minería del estaño dominó gran parte del siglo XX, con periodos de bonanza y otros de crisis. En 1952 se registró la Nacionalización de las Minas, en un proceso que significó el paso a dominio del Estado de las más importantes empresas mineras del país, que habían sido explotadas hasta entonces por los denominados “barones del estaño”, como Patiño, Hochschild y Aramayo. También fue creada la Corporación Minera de Bolivia (Comibol).
Un país históricamente minero
Bolivia ha sido, es y continuará siendo un país minero, más allá del surgimiento y fortalecimiento de otros rubros. Y es que la minería en Bolivia no se limita a lo económico, pues tiene también fuertes
implicaciones en lo social y político.
La historia de la minería boliviana atravesó las siguientes etapas:
FINALES DEL SIGLO XX Y PRIMERAS
DOS DÉCADAS DEL XXI
En este periodo, se experimentó una crisis en la minería del estaño, con la implementación de políticas neoliberales que llevaron a la privatización de algunas minas estatales y la “relocalización”, que en realidad fue el despido masivo de trabajadores mineros; lo que dio lugar al surgimiento del cooperativismo minero en Bolivia, un sector en continuo crecimiento que alberga a centenares de miles de bolivianos.
Actualmente, la minería en Bolivia incluye la extracción de diversos minerales, con un importante papel de las cooperativas mineras.
La minería continúa siendo uno de los motores principales de la economía boliviana y, de haber recibido una administración e impulso adecuados, como en naciones vecinas, Bolivia sería económicamente más sólida y menos dependiente de los hidrocarburos.
FUENTE: AMITEL PRESS
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